¿Y las vacaciones, qué tal? Bien, gracias.
La verdad es que han sido unas vacaciones tranquilas y relajadas, con mucha piscina (llegué a hacer 300 metros seguidos) y bastantes salidas nocturnas a tomar algo a los bares, puesto que tampoco hay más adónde ir.
Muy pocas cosas hay que merecen ser destacadas y quizá la más importante es que mi hijo se ha hecho mayor, que ha descubierto las bondades del pueblo cuando eres adolescente, puesto que ya han formado su pandillita con la cual ha estado más tiempo fuera de casa que dentro de ella, ya que solo le veíamos un momento a la hora del desayuno, el ratito de la comida con su pequeño descanso tras ella y, si había suerte, que eran las menos veces, un ratito a la hora de la cena.
Nosotros, los adultos, dividimos el día en tres actividades: el baño en la
piscina con su posterior cervecita y tapa por la mañana, el paseo vespertino sobre las 19:30 - 20:00 horas, ya que antes no se puede salir de casa por el calor abrasador (salvo que estés en plena adolescencia, que entonces no se padece ni frío ni calor) y el rato de las copas nocturnas en algún o algunos bares del pueblo, que tampoco hay otro sitio adónde ir, ya que cerraron las dos discotecas que había hace algunos años.
Lo más destacable de esas noches queda en el tintero, ya que lo podrían leer los niños y a nuestra amiga "
Maria" no le iba a gustar que se la malinterpretara.
Respecto de las noches y a modo personal, aunque algo impliqué a mi amigo
Rufo (nacido en
Huelva, residente en
Barcelona y aficionado al
Real Madrid), tomé una pequeña decisión. No soy gran bebedor de
Coca-Cola, aunque reconozco que me encanta, pero sí solía beber una al día, muchas veces dos e incluso tres en ocasiones. Como me cansé en su día del
Ballantine's con naranja volví otra vez al
gin-tonic de
Beefeater pero debido a algún componente de la
tónica, juraría que es la
quinina, mi
hernia de hiato se rebelaba (sí, aparte de las dos
discales tengo una hernia de hiato y quizá en un futuro tenga otra
cervical) haciéndomelas pasar canutas con el estómago. Así que me decidí por el
ron con Coca-Cola hasta que decidí dejar la Coca-Cola todo lo que pudiera. Había que buscarle una alternativa para las noches, algo que tuvieran todos los bares y me acordé del
mojito. Evidentemente, el
mojito es una bebida que no pueden preparar en esos bares, pero le busqué una alternativa "
casera", nunca mejor dicho. Así que me inventé el "
mojito rural", hecho con ron,
gaseosa (de ahí lo de "
casera"), hielo, una rodajita de limón y el toque especial gracias a la planta que tiene mi suegra en el patio:
hierbabuena. Unas hojitas de "
presta", como la llaman en
Extremadura, un poquito machacadas con una varilla de esas que se usan en las cocteleras y que sacaba "
a pasear" todas las noches, le daban ese toque especial a un simple ron con gaseosa, la alternativa perfecta, para mi gusto personal, al clásico cubalibre.
Y así transcurrieron los pocos días que hemos tenido este verano, que tan pocos han sido que a mi hijo le han sabido a poco y nos pidió el último día, el lunes pasado, quedarse unos días más con su abuela, hasta el sábado, que le daba mucha penita volver, y que lo haría con nuestro amigo
txolobo.
¡Ah, sí! Conocimos a
David Martínez, "
El Correcaminos", pero eso es otra historia…
Martes, 29 de Agosto del año 2006 a las 16:23
Os estais haciendo viejos a la par que los niños se hacen mayores
Por cierto te apodaremos “el coleccionista de hernias” XDDD
Miércoles, 30 de Agosto del año 2006 a las 12:36
“mojito rural”???
has probado a patentarlo
, la verdad es que no tiene mala pinta.
Miércoles, 30 de Agosto del año 2006 a las 15:09
Moi, no es por nada, pero no te creas que tú no te haces viejo también

¿Coleccionista de hernias? No lo había pensado…
Dark, no podría patentarlo, que estamos peleando contra las patentes del software, la liberación de la cultura, etc, y quedaría feo

Pero sí te digo que no tiene mala pinta, que la verdad es que estaba muy rico, mucho mejor que el simple cubata