Diarreas mentales de un pendejo electrónico

Yo no soy nada religioso, así que no he caído en la cuenta hasta que he escuchado en la radio que estamos próximos a la festividad religiosa de "Todos los Santos", fecha en la que los creyentes acuden a esa urbanización de descanso, con edificios de cuatro alturas sin ascensor y chalets adosados, que llamamos cementerios.
Y me he acordado de mis padres.
No porque sean las fechas en las que hay que acordarse, sino por simple asociación de ideas. Y me he acordado que a finales de Enero del año que viene hará nueve años que no voy al cementerio a ver la lápida del nicho, puesto que no se puede ver otra cosa, en el que están, por propio deseo, los restos de los que un día fueron mis padres. Y digo "fueron" porque lo que hay allí ya no lo son.
Lo que son ellos es lo que yo soy (¿os acordáis de "El rey león?
), lo que vive en mí y lo que hay en mis recuerdos. Eso es lo que son y lo serán mientras tenga un recuerdo de ellos, que es mucho más a menudo de lo que muchísima gente tiene, que sólo van una vez al año a llevar un ramo de flores naturales, cuando no de plástico, que se marchitan en 30 horas, y a quitar el polvo a la lápida.
Muchos no entenderán ni aceptarán, además de creer que pueden juzgarme y que pueda afectarme, que no vaya allí, no ya en estas fechas, sino cualquier día del año, cuando no hay nadie. Porque el resto del año no hay nadie, es ahora cuando todo el mundo se siente obligado a ir, cuando van todos, porque si no se va parece que te miran mal, aunque no se vuelva a ir hasta el año próximo, que parece que has de cumplir con la sociedad en lugar de con tus difuntos.
Se me pude reprochar que no vaya argumentando que no hace ningún mal que lo haga pero, por la misma regla de tres, yo pregunto si hace algún bien; a mis padres ya no les hace ninguno, puesto que ni sienten ni padecen y lo que hay dentro del ataúd no son mas que cuatro huesos y algo de cabello. Y a mí tampoco me hace ningún bien el ir allí, más bien me incomoda estar en semejante lugar.
Lo que me reconforta es acordarme en cualquier momento, en cualquier lugar, en cualquier día, de ellos, de lo que me enseñaron, de lo que aprendí después, o simplemente imaginar sus rostros cuando aún había vida en ellos.
Quizá vaya algún día, por dar una vuelta y ver cómo está aquello, por llevar a los niños y que vean otra perspectiva de la muerte, no sólo la que ven en la tele. Pero no será ahora, ni mucho menos para "Todos los Santos".
Enlaces:
Solemnidad de Todos los Santos
Fiesta de Todos los Santos
Todos los Santos
Análisis antropológico

[gestionado con WordPress.]
En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente. (Khalil Gibran)

Conoce este lugar


100 peticiones. 0.333 segundos