Diarreas mentales de un pendejo electrónico
Padre, de Patxi Andión
Eres como la mar:
bueno de frente,
peligroso en día gris,
duro y valiente;
llevas en la cabeza
brisas ligeras,
temporal que aún contiene
tu compañera.
Eres como el cantar
de un campesino,
que al cantar va labrando
nuestro camino.
Eres como un dolor
mal repartido,
que se volvió canción
y no quejido.
Eres como la voz
que expende el aire;
eres como un poema
de Miguel Hernández;
y presumes de ser
puro paisano,
de haber sido y de ser
republicano.
Compañero del sol,
fiel compañero,
nunca te preocupó en nada
ser el primero;
eres como el sudor:
callado y quieto,
y nunca abriste el cajón
de tu propio respeto.
Y no quisiste jamás
salvarte solo,
porque no hay salvación - decías -
si no es con todos.
No sabes de venganzas
ni de desquites.
Gorrión que cantó siempre,
aún sin alpiste.
Eres como la sangre,
eres el aire,
la mar, la barca, el remo
y el navegante;
timonel de mi alma,
más que nadie…
y aún eres muchas cosas más
que me callo y me callan…
Padre.
Hoy hace 9 años.
Hace poco re-descubrí a Patxi Andión, cantante al que no había escuchado muy a fondo aunque ya he puesto remedio, y descubrí esta canción, imagino que dedicada a un padre marinero. El mío no lo era. Era un sencillo agricultor, amante de su famila, rudo y severo, que trabajó de sol a sol hasta su muerte para sacar adelante a su familia, sin tener nada para sí, para dárnoslo todo a nosotros. Pero la canción me lo hace recordar mucho y siento no haberle podido decir lo que hoy le diría. Me queda el consuelo que, en la última mirada que nos cruzamos, cuando él ya no podía hablar, poco antes de exhalar su último suspiro, consciente de ello, ambos dijimos lo que teníamos que decir y no hicieron falta palabras.
Hasta siempre, padre. Gracias por todo. Gracias.

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Prefiero tener rosas sobre mi mesa que diamantes sobre mi cuello. (Enma Goldman)

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