Diarreas mentales de un pendejo electrónico
Manuel Marín repite regalo. Por segundo año consecutivo, el presidente del Congreso obsequia a los diputados, al personal que trabaja en el hemiciclo y a algo más de un centenar de periodistas parlamentarios con una generosa cesta de navidad. La estrella es una paletilla de jabugo, pero también hay un queso, un lomo ibérico y algunas buenas botellas de vino. El concurso lo ha ganado de nuevo El Corte Inglés y el envío es a domicilio.
Este año, el PP puso pegas a la generosa cesta navideña. Pero la queja no fue por el regalo a los periodistas –muchos de ellos, tertulianos que hace mucho que no pasan por allí–. El Partido Popular protestaba porque los funcionarios que trabajan en el hemiciclo recibiesen el mismo regalo que lo señores diputados. ¡Dónde vamos a ir a parar!
Al final, el PP retiró sus peros y habrá jamón para todos. En total, son algo más de mil cestas, así que pueden hacer cuentas de cómo es la factura. Sí, es fácil ser generoso con el dinero público. Al menos los buenos embutidos se aprovecharán, no como esos carísimos ordenadores que instalaron este año en cada escaño y que sólo usan, como mucho, uno de cada veinte diputados.
Ignacio Escolar en Escolar.net
Imaginen a este señor con un gorrito rojo, barba blanca y nariz aún más colorada. Así, disfrazado de Papá Noel, es como lo deben de ver ahora los 89 diputados regionales de Valencia. Julio de España, presidente de las Cortes Valencianas, ha agasajado a sus señorías con un televisor de plasma. Como lo oyen. A su lado, la paletilla de ibérico de la cesta de Manuel Marín se queda en simple mortadela.Se nota que este año los diputados valencianos han sido muy muy buenos. La pasada Navidad les fue peor: el regalo de Julio de España sólo fue una videocámara digital. Supongo que la pasta para pagar la digitalada saldrá del presupuesto de I+D. Que no se diga que la Comunidad Valenciana no apuesta por las nuevas tecnologías.

David Bustamante se va a casar. Vivirá en una casa que le ha costado 3 millones de €uros con su actual novia. Con la novia anterior tiene un contencioso en los juzgados ya que le puso una demanda pidiendo 50 millones (no sé si de €uros o de pesetas) que se desestimó, recurrió, se volvió a desestimar y va a volver a recurrir.
Esto es un resumen de lo que oí ayer en una emisora de radio. Y me tocó bastante las bolas por un par de cosillas. La primera es que me pregunté cuánto dinero puede tener un maromo que lleva cuatro días cantando para gastarse 500 millones de pesetas en una casa. Y si tiene ese dinero para gastarse, ¿cuánto dinero espera ingresar si acaban con la piratería? Realmente, ¿tan necesitado está de que desaparezca? ¿Cuél es el motivo por el que esta gente está tan en contra de ella? ¿Esperan ingresar más dinero en sus grandes fortunas? ¿Dónde tienen el límite? ¿Tan necesitados están de dinero? Miserables, que son todos unos miserables, amasando semejantes fortunas, peleando hasta el último céntimo que pueda entrar en sus arcas, mientras una minoría, con sus pequeños sueldos decentes, apadrina niños, donan parte de sus sueldos a damnificados, pertenecen a ONGs o colabora como puede contra las injusticias del mundo. ¿Y ellos qué hacen? Pedir más y más dinero y salir por la tele mostrando a los cuatro vientos sus privadas miserias. ¡Miserables!
La otra cosa que me encendió la sangre fue la presencia de toda esta gente en los juzgados, demandando gilipolleces, recurriendo imbecilidades, llenando los juzgados de mierda mientras las cosas verdaderamente importantes se retrasan años y años, mientras algunos llevamos 15 años esperando que dejen libre de cargas nuestra vivienda por una estafa documental, rodando por los pasillos de los juzgados a la espera de que solucionen nuestros problemas, verdaderos problemas, no chorradas como hacen estos.



Que estas fiestas,
la magia sea tu mejor traje,
tu sonrisa el mejor regalo,
tus ojos el mejor destino,
y tu felicidad mi mejor deseo.
Feliz año nuevo.

Antonio, en los acentos de Cleopatra encantado,
la copa de oro olvida que está de néctar llena.
Y, creyente en los sueños que evoca la sirena,
toda en los ojos tiene su alma de soldado.
La reina, hoja tras hoja, deshojando sus flores,
en la copa de Antonio las deja dulcemente…
Y prosigue su cuento de batallas y amores,
aprendido en las magas tradiciones de Oriente…
Detiénese… Y Antonio ve su copa olvidada…
Mas pone ella la mano sobre el borde de oro,
y, sonriendo, lenta hacia sí la retira…
Después, siempre a los ojos del guerrero asomada,
sella sus gruesos labios con un beso sonoro…
Y da la copa a un siervo, que la bebe y expira…

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Cuando éramos hijos nos escondíamos de nuestros padres; ahora que somos padres nos escondemos de nuestros hijos. (ummo)

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