Mis escasos pero muy importantes lectores habituales quizá estéis algo extrañados por mi prolongada ausencia en mi
cibervida. Dicen que mejor que saber es tener el teléfono del que sabe y así buscamos siempre a alguien que sepa hacer lo que nosotros no sabemos o no queremos saber. Así que en esas he estado yo, formateando y reinstalando todo el sistema del ordenador de mi amigo
txolobo primero, el de mi hermano después y el mío propio por último (lo nuestro siempre lo último, que parece que corre menos prisa), que, con 6 meses de vida que tenía el disco duro que tuve que cambiar por una
catástrofe, no se le ocurrió otra cosa que reventar también, con tan mala fortuna que, con tan escaso tiempo que tengo últimamente, aún no había preparado las copias de seguridad automáticas, con lo que he tenido que volver a recuperar a mano los datos perdidos.
Así que este es el motivo por el que he dejado mis crónicas ibicencas en el aire, las cuales espero terminar estos días.
Bueno, como dentro de un rato salgo de viaje para Bilbao (¿podemos quedar algún día, amigo
Dark?) y aprovechando la ocasión, para mis amigos físicos (incluídos los familiares), para mis amigos virtuales, para los que participáis con vuestros comentarios y para los que no, quisiera desearos un año colmado de dichas, buena suerte y, sobre todo, mucha pasta, que a fin de cuentas es lo que mejor nos arregla la papeleta
¡¡FELIZ NAVIDAD!!