Diarreas mentales de un pendejo electrónico
Aunque no tengo terminadas las crónicas ibicencas, quiero apuntar unos cambios que han habido en mi vida con este nuevo año. El más reciente de todos ha sido que, por fin, parece que voy a coger una seguida con el tema de la piscina, que tenía muy abandonado. Me apunté a la piscina provincial y he empezado a ir desde primeros de mes, con lo que ahora mi tiempo de ocio es mucho menor, pero como es un pago mensual tengo que ir para sacarle partido. Lo bueno es que, además de nadar para cuidar las dos hernias lumbares que tengo, me meto un ratito en la sauna, otro en el turco y termino en el jacuzzi, donde me relajo cosa fina
Espero ser constante porque, la verdad sea dicha, obtengo grandes beneficios.
El otro cambio importante tiene que ver con mi trabajo. Tras casi 9 años (¿o son 8?) en el atomizador (lo siento, pero no he encontrado un enlace en español y la traducción online de la página completa no hay quien la haga bien, aunque se puede traducir el texto por partes) de Saloni, y podría decir que lo parí yo porque fue a mí a quien enseñaron a manejarlo todo los italianos que lo instalaron y luego enseñé a todos los demás, me han cambiado de puesto de trabajo. Me han puesto en los hornos (este tipo, concretamente), un puesto muchísimo más limpio, menos estresante y con mucho menos trabajo, todo ventajas, en resumen, con los inconvenientes de tener que empezar desde cero y dejar ciertas amistades para conocer gente nueva. Pero tras unos días ya le voy cogiendo el gustillo y supongo que dentro de poco no querré saber nada de mi antiguo puesto.
En fin, siempre es duro dejar aquello que conoces y empezar todo de nuevo, pero así es la vida…
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Los espejos se emplean para verse la cara; el arte para verse el alma. (George Bernard Shaw)


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