Diarreas mentales de un pendejo electrónico
Nosotras y nosotros, miembros de la "Asociación de Madres y Padres de Alumnos" de este colegio, en el que profesoras y profesores se encargan de la educación de nuestras niñas y niños hasta que se hagan muchachas y muchachos en el instituto, estamos en desacuerdo con la política de este centro, la cual consideramos que es discriminatoria y que no sitúa en el mismo plano de igualdad a nuestras hijas e hijos, porque no desdoblan lo suficiente.
Este texto es ficticio (tanto que me lo he inventado yo), pero está basado en la realidad actual, que se está llevando a un extremo absurdo, sin sentido. Queremos ser más papistas que el Papa con el tema de la igualdad y lo único que hacemos es diferenciar todavía más los sexos.
Soy antimonárquico y republicano por convicción, y me duele que alguien próximo ideológicamente caiga en tales errores. Todo esto viene a raíz del Manifiesto por la III República Española que estuve leyendo el otro día, donde se abusa del desdoblamiento de género, sin pensar en que, a cierta gente que estamos acostumbrados a la lectura, no solo a panfletos propagandísticos o a periódicos deportivos, nos chirría la vista y el oído frente a tales barbaridades. En este país parece que, escudándose en aquello que se dio en llamar "lo políticamente correcto" (incluido "el lenguaje políticamente correcto"), cada cual le pega las patadas que le da la gana a nuestra lengua, y a las personas acostumbradas a su uso y disfrute, aquellos (y aquellas) que nos gusta saber más y nos preocupamos por manejarlo correctamente, nos ofende ese uso partidista de nuestro lenguaje común, que tiene sus normas bien definidas y que no necesita que nadie se invente unas nuevas según sus gustos o necesidades.
Hay un texto magnífico donde se explica esta nueva moda y por qué se usa y abusa de ella. Ese texto es el resumen de la Lección inaugural del Curso 2006-2007 de la Universidad de Oviedo, pronunciada por José Antonio Martínez (autor de "Escribir sin faltas. Manual básico de ortografía"), Catedrático de Lengua Española de dicha Universidad: El lenguaje (políticamente) correcto, del que se puede extraer un párrafo que lo resume todo:
Las fórmulas de desdoblamiento –dobletes, barras diagonales, arrobas– no añaden nada a la información, y además dificultan la interpretación o la lectura. Más o menos, así lo expresaba Carles Francino en un debate sobre el asunto con Pilar Careaga en la Ser: «Con tantos -os y -as no se puede atender a lo que nos están diciendo».
Y hay otro experto en el lenguaje, como es Arturo Pérez-Reverte, que no se cansa de explicar porqué no hay que usar estos desdoblamientos ("La osadía de la ignorancia"), incluso en tono de humor ("Miguel Hernández era un falócrata"), de donde extraje el siguiente texto, que no es de él, sino de un amigo suyo llamado Barlés, sobre el poema original de Miguel Hernández, "Vientos del pueblo me llevan":
Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.
Los bueyes y las bueyas doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones y las leonas la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.
No soy de un pueblo de bueyes y bueyas,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones y leonas,
desfiladeros de águilas y águilos
y cordilleras de toros y vacas
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes y bueyas
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?
Asturianos y asturianas de braveza,
vascos y vascas de piedra blindada,
valencianos y valencianas de alegría
y castellanos y castellanas de alma,
labrados y labradas como la tierra
y airosos y airosas como las alas;
andaluces y andaluzas de relámpagos,
nacidos y nacidas entre guitarras
y forjados y forjadas en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños y extremeñas de centeno,
gallegos y gallegas de lluvia y calma,
catalanes y catalanas de firmeza,
aragoneses y aragonesas de casta,
murcianos y murcianas de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, leonesas, navarros, navarras, dueños y dueñas
del hambre, el sudor y el hacha, / reyes y reinas de la minería,
señores y señoras de la labranza.
Hombres y mujeres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes y gentas de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes y bueyas
está despuntando el alba.
Los bueyes y bueyas mueren vestidos y vestidas
de humildad y olor de cuadra:
las águilas y los águilos, los leones y leonas
y los toros y las vacas de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes y bueyas
tiene pequeña la cara,
la del animal varón, hembra u homosexual
toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto o muerta y veinte veces muerto o muerta,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba y las cejas depiladas o sin depilar.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores y ruiseñoras que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
Mi cuñada Marisa trabaja en un colegio, donde le obligan a redactar los textos de este modo, desdoblando los masculinos genéricos. No sé si es el AMPA quien la obliga, es cuyo caso ya es grave de por sí, o es el propio centro quien lo hace, lo cual sería muchísimo peor, puesto que un centro educativo, donde se supone que hay todo un compendio de saber, no debería inventarse normas ni adaptarlas a sus intereses o particularidades. Y es igual que mi cuñada les argumente su error, ellos "erre que erre".
Y yo me pregunto: Si hace tiempo las asociaciones se denominaban "APA" (Asociación de Padres de Alumnos), y por esas cabriolas lingüísticas de lo "políticamente correcto", en esa cruzada contra el lenguaje sexista se desdoblaron a los progenitores añadiendo a las madres, que se sentirían discriminadas e invisibilizadas, digo yo, ¿por qué no se desdoblaron también a los alumnos en alumnas y alumnos? ¿O es que las estudiantes del sexo femenino no tienen el mismos derechos a que se las visibilice? Así, el acrónimo podría ser "AMPAA". o mejor aún, siguiendo la norma de nuestro lenguaje según la cual "en abreviaturas formadas por una sola letra, el plural se expresa duplicando esta", podría ser "AMMPPAAAA", o sea, "Asociación de Madres y Padres de Alumnas y Alumnos".
Lo dicho, más papistas que "Su Santidad".
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Hablar es de necios, callar de cobardes y escuchar de sabios. (La sombra del viento) (Carlos Ruiz Zafón)

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