Cuando empecé con esto de la informática, allá por el
Neolitico, no imaginaba lo que puede llegar a cambiarle la vida a uno un ordenador y la consiguiente conexión a Internet. A mí me ha cambiado muchas cosas, la mayoría para bien. Me ha hecho tener aficiones que no había tenido nunca, a disfrutar de una parte de mi ocio de otra manera, a estar informado de muchas cosas que, si dependiera de las televisiones, cadenas de radio o prensa escrita, jamás hubiera sabido, he ahorrado muchísimo tiempo en gestiones al no tener que moverme de casa, he conseguido pequeñas y grandes joyas audiovisuales que jamás hubiera encontrado de otro modo y, lo más importante de todo, he conocido a gente magnífica que no he visto nunca, además de otras muchas cosas.
Como parte negativa tiene los malos ratos que te pasas cuando algo no sale bien, cuando se estropea y no arranca o lo hace
malamente. Pero el colmo de los colmos informáticos es cuando se te jode un disco duro y se pierde toda la información, como me ha pasado un par de veces. Hay modo de recuperar, si no todo, sí una parte de esa información mediante algunos programas, aunque lo dejan todo un poco desordenado y necesitas muchísimo tiempo que no tienes para ordenarlo, aunque siempre puedes dejarlo en una carpeta apartada en espera de mejores tiempos para echar un vistazo a ver si hay algo de provecho, como he hecho yo, dejando que los ficheros recuperados echen telarañas.
Pero, ¡ah, amigo!, ese no es el colmo de los colmos, no. Lo que es ya el no va más es lo que me ha ocurrido hace unos días.
Tengo en casa dos ordenadores, uno es el que usa mi hijo y el otro es el mío. Casualidades de la vida que a ambos empezó a fallarles el disco duro que contiene el virus ese llamado Windows XP. Así que compré dos discos duros y me puse a hacer lo más normal del mundo. Tengo en cada ordenador dos discos duros, a los que llamaremos A y B. A es el disco más viejo y el que fallaba, el que tiene el sistema operativo y B es el disco que contiene todos mis documentos importantes y las copias de seguridad, así que lo normal era pasar los datos del disco B al nuevo disco y los datos de A a B. Pero una vez clonados los discos el disco B no arrancaba, así que decidí clonarlo de otro modo. Y casualidades de la vida, por un fallo mío de no haber retirado el nuevo disco, cloné el disco A en el disco nuevo, perdiendo todos los datos del disco B, tanto en el disco B original como en el nuevo disco.
En fin, que ahora me va a costar dios y ayuda recuperar algo de lo que me interesa, porque, aunque tengo copias de seguridad, estas son muy viejas, ya que hace tiempo que tenía que haberle metido mano al ordenador, pero como no tienes tiempo lo vas dejando, lo vas dejando… hasta que la cagas.