Campaña contra la pobreza, por parte de una de las organizaciones más
inmensamente ricas del planeta, cuyo valor económico y patrimonial es incalculable, y cuya riqueza podría, muy probablemente, acabar ella sola con esa pobreza si ellos quisieran desprenderse de su dinero, tal y como predicó un tal Jesús, según dijeron
Mateo,
Marcos y
Lucas.
Esta es la fachada del
Palacio Episcopal de Castellón, que pertenece a la
Diócesis de Segorbe-Castellón, la choza donde se aloja
nuestro obispo cuando se digna deleitarnos con su presencia.