En Cataluña acaban de abolir las corridas de toros. Me alegro enormemente, aunque mi alegría sería mayor si hubieran prohibido todos los festejos en donde para pasárselo bien hay que maltratar a un toro, incluido hacerlo correr porque sí. Sí, ya sé que hay más maltratos animales, pero por algo hay que empezar, ya llegará lo demás, al igual que ya llegará a otras comunidades; no se puede todo a la vez.
Y ya sé que hay cosas mucho más importantes pero, ¿porque haya cosas más importantes como el paro o el terrorismo ya no hay que hacerlo por las menos, como la pobreza en el resto del mundo o el medio ambiente? Y si tan poco importante es, ¿a qué viene tanto alboroto? ¿O es que solo puede ser importante para aquellos a quienes les gustan y los demás no podemos decidir la importancia que ha de tener para nosotros?
Y si alguien ha de venir aquí a defender esa 'fiesta' que traiga otros argumentos, que la tradición, que mucha gente vive de ello, que el toro se cría para eso o que uno tiene derecho a ver una corrida son argumentos muy pobres y manidos,
contestados miles de veces hasta la saciedad. Aceptamos vivir en una sociedad democrática donde elige la mayoría y si la mayoría de la sociedad está en contra de ello habrá que aceptarlo como aceptamos otras cosas.
Pero el motivo de escribir esta entrada no es entrar a debatir la prohibición sino a plantear en voz alta una duda que me ha surgido. He visto que varios dirigentes del PP se han mostrado contrarios a la voluntad de la mayoría de los catalanes, como Rajoy, Esperanza Aguirre o el vicealcalde de mi ciudad, y yo me pregunto cómo se puede ser tan hipócrita y tan incoherente con lo que se pregona. Porque repiten hasta la saciedad sus críticas al aborto, defendiendo el derecho a la vida del feto, pues lo consideran un ser vivo, y no les importa lo más mínimo el sufrimiento de un animal totalmente desarrollado, a merced de los caprichos de los seres humanos cuya vida tanto defienden. ¿O es que para ellos solo tiene valor la vida humana y menosprecian la vida animal sin importarles el sufrimiento y la muerte agónica del toro? ¿Acaso piensan que solo tiene valor la vida humana y que la vida animal no importa lo más mínimo? ¿Es que no creen, al dictado de la fe católica que tanto abunda en sus filas, que todos somos criaturas de dios?
En fin, que ese mismo dios, si es que existe, nos asista a todos, porque entre los inútiles que nos gobiernan ahora y los hipócritas que pretenden hacerlo después la llevamos clara.