No todos los años se cumplen 22 de casados. No soy muy dado a los regalos en fechas señaladas, pues parece que hay obligación y haya que esperarlo, con lo cual la sorpresa lo es menos. Sin embargo, me apetecía para esta vez y, como no me gustan mucho los regalos clásicos, pues le he regalado un desayuno. Bueno, no es un desayuno típico, es de esos que
te traen a tu casa preparaditos en una cesta, con todas las cosas que se pueden pedir: café, infusiones, Cola-Cao, zumos, agüita fresca, leche, madalenas, galletas, cereales, mantequilla, cava… En fin, que por lo menos, esa era la intención, la he sorprendido.