Deprecated: Assigning the return value of new by reference is deprecated in /home/kepasa/public_html/wp-includes/cache.php on line 38
Perdonen que no me levante » 50 poemas del milenio

Perdonen que no me levante

Diarreas mentales de un pendejo electrónico

22/8/2005

Poema 41: BIZIA LO (LA VIDA DUERME), de Xabier de Lizardi

escrito por @ 7:21. Archivado en 50 poemas del milenio
  

Otsail-erdi

Egur ezearen kea
goink du kolore:
egunaren atariruntz
zauri bat, gordiña,
odol-bearean ure.
Sakoneko lañoz gora
tontorak elurez:
itsasoa iduri,
ametsezko ontziez.

Bide-ertzean ez marubi
ez belar gizenik.
Otolorea, bakanka,
goiztxo karaxika,
Udaberiari deika.
Or pago bat, lerden-aski,
igazko apaingariak
(gaur orbel goriak)
oso yaregin nai-ezik,
nola baituten oi
nezkazar ezin-etsiak.
Ostobakandu-sasian
kabi bat, uts uratua…
Aru-bêtik erekak ots,
euriteak bulartua…

Basora naiz. An-or,
goldiozko ogean,
yoan-elurte gaitzaren
ondarak nabari;
kabidun usoak, ala
emazte zûraren
zapiak iduri.
Aritzak eundaka
aier zazkio goiari,
argo-lênenkia
egari baitute,
arako urezko zauria
izanik ituri.
Orengatik daude
luze-luze egiñik,
artean oñak ilunik
azken-arbazta-begiez
udaberiako
ornitzen biziez.

Oi, zein aizen eder loa:
eriotzaren anaitzakoa:
bizitzazko urloa!…


Mediado Febrero

Tiene el cielo color de humo
de leña verde, y, hacia el atrio del
día, tiene una herida fresca con
oro en vez de sangre. Cumbres
nevadas sobre la niebla del profundo:
como si fuera un mar, y en
él naves de ensueño.

No hay fresas en la orilla del
camino, ni hay hierba jugosa.
Hay una que otra flor de árgoma
estridente que, por anticipado,
llama a la primavera. Hay un
haya gallarda, que no suelta del
todo sus galas, las de antaño, hojas
resecas hoy; como las solteronas
duras de resignar. En el zarzal
sin hojas, roto, vacio, un nido. En
la barranca honda un torrente
resuena, que hinchó el largo llover.

Llego al bosque. Esparcidos
sobre el musgoso lecho, restos de
la reciente gran nevada semejan
palomas anidadas o ropas a secar
de hacendosa mujer. Cientos de
robles tienden al cielo su deseo
sedientos, anhelando las primicias
de la luz cuya fuente es aquella
herida hecha de oro. Por eso se los
ve tan tendidos y largos, que, a
favor de las yemas de sus ramillas
últimas, y aún en sombra los pies,
para la primavera van absorbiendo vida.

¡Qué hermoso eres, oh sueño!
¡Qué hermoso, pretendido hermano
de la muerte: tú, remanso de vida!…

 




29/7/2005

Poema 42: VIDA, de Vicente Aleixandre

escrito por @ 5:22. Archivado en 50 poemas del milenio
  

Un pájaro de papel en el pecho
dice que el tiempo de los besos no ha llegado;
vivir, vivir, el sol cruje invisible,
besos o pájaros, tarde o pronto o nunca.
Para morir basta un ruidillo,
el de otro corazón al callarse,
o ese regazo ajeno que en la tierra
es un navío dorado para los pelos rubios.
Cabeza dolorida, sienes de oro, sol que va a ponerse;
aquí en la sombra sueño con un río,
juncos de verde sangre que ahora nace,
sueño apoyado en ti calor o vida.

(De La destrucción o el amor, 1932-1933)

 
 




26/7/2005

Poema 43: SERÁN CENIZA, de José Ángel Valente

escrito por @ 10:12. Archivado en 50 poemas del milenio
  

Cruzo un desierto y su secreta
Desolación sin nombre.
El corazón
Tiene la sequedad de la piedra
Y los estallidos nocturnos
De su materia o de su nada.

Hay una luz remota sin embargo,
Y sé que no estoy solo;
Aunque después de tanto y tanto no haya
Ni un solo pensamiento
Capaz contra la muerte,
No estoy solo.

Toco esta mano al fin que comparte mi vida
Y en ella me confirmo
Y tiento cuanto amo,
Lo levanto hacia el cielo
Y aunque sea ceniza lo proclamo: ceniza.
Aunque sea ceniza cuanto tengo hasta ahora,
Cuanto se me ha tendido a modo de esperanza.

(De La memoria y los signos, 1966)




25/7/2005

Poema 44: NOCHE OSCURA, de San Juan de la Cruz

escrito por @ 9:57. Archivado en 50 poemas del milenio
  

Canciones del alma

En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
a donde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que guiaste!,
¡oh noche, amable más que la alborada,
oh noche que juntaste
Amado en amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo y déjeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

(1529)

 




24/7/2005

Poema 45: ODA A LA FLOR DE GNIDO (fragmento), de Garcilaso de la Vega

escrito por @ 7:35. Archivado en 50 poemas del milenio
  

Si de mi baja lira
tanto pudiese el son que un momento
aplacase la ira
del animoso viento
y la furia del mar y el movimiento;

y en ásperas montañas
con el süave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese
y al son confusamente los trujiese,

no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre y de sudor teñido;

ni aquellos capitanes
en las sublimes ruedas colocados,
por quien los alemanes,
el fiero cuello atados,
y los franceses van domesticados;

mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también seria notada
el aspereza de que estás armada:

y cómo por ti sola,
y por tu gran valor y hermosura
convertido en vïola,
llora su desventura
el miserable amante en tu figura.

Hablo de aquel cativo,
de quien tener se debe más cuidado,
que está muriendo vivo,
al remo condenado,
en la concha de Venus amarrado.

Por ti, como solía,
del áspero caballero no corrige
la furia y gallardía,
ni con freno la rige,
ni con vivas espuelas ya le aflige.

Por ti, con diestra mano
no revuelve la espada presurosa,
y en el dudoso llano
huye la polvorosa
palestra como sierpe ponzoñosa.




21/7/2005

Poema 46: OLGA OROZCO, de Olga Orozco

escrito por @ 8:33. Archivado en 50 poemas del milenio
  

Yo, Olga Orozco, desde tu corazón digo a todos que muero.
Amé la soledad, la heroica perduración de toda fe,
el ocio donde crecen animales extraños y plantas fabulosas,
la sombra de un gran tiempo que pasó entre misterios y entre alucinaciones,
y también el pequeño temblor de las bujías en el anochecer.
Mi historia está en mis manos y en las manos con que otros las tatuaron.
De mi estadía quedan las magias y los ritos,
unas fechas gastadas por el soplo de un despiadado amor,
la humareda distante de la casa donde nunca estuvimos,
y unos gestos dispersos entre los gestos de otros que no me conocieron.
Lo demás aún se cumple en el olvido,
aún labra la desdicha en el rostro de aquella que se buscaba en mí igual que en un espejo de sonrientes praderas,
y a la que tú verás extrañamente ajena:
mi propia aparecida condenada a mi forma de este mundo.
Ella hubiera querido guardarme en el desdén o en el orgullo,
en un último instante fulmíneo como el rayo,
no en el túmulo incierto donde alzo todavía la voz ronca y llorada
entre los remolinos de tu corazón.
No. Esta muerte no tiene descanso ni grandeza.
No puedo estar mirándola por primera vez durante tanto tiempo.
Pero debo seguir muriendo hasta tu muerte
porque soy tu testigo ante una ley más honda y más oscura que los cambiantes sueños,
allá, donde escribimos la sentencia:
"Ellos han muerto ya.
Se habían elegido por castigo y perdón, por cielo y por infierno.
Son ahora una mancha de humedad en las paredes del primer aposento."

(De Las muertes, 1952)




18/7/2005

Poema 47: LA FUENTE, de Rubén Darío

escrito por @ 14:55. Archivado en 50 poemas del milenio
  

Joven, te ofrezco el don de esta copa de plata
para que un día puedas calmar la sed ardiente,
la sed que con su fuego más que la muerte mata.
Mas debes abrevarte tan sólo en una fuente.

Otra agua que la suya tendrá que serte ingrata;
basta su oculto origen en la gruta viviente
donde la interna música de su cristal desata,
junto al árbol que llora y la roca que siente.

Guíete el misterioso eco de su murmullo;
asciende por los riscos ásperos del orgullo;
baja por la constancia y desciende al abismo

cuya entrada sombría guardan siete panteras:
son los Siete Pecados las siete bestias fieras.
Llena la copa y bebe: la fuente está en ti mismo.

(De Prosas profanas, 1896-1901)




16/7/2005

Poema 48: INSOMNIO, de Dámaso Alonso

escrito por @ 5:09. Archivado en 50 poemas del milenio
  

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir el huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el Mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches ?

(De Hijos de la ira, 1944)




14/7/2005

Poema 49: RETRATO, de Antonio Machado

escrito por @ 21:47. Archivado en 50 poemas del milenio
  

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
ya conocéis mi torpe aliño indumentario,
mas recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
quien habla solo espera hablar a Dios un día;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

(De Campos de Castilla, 1912)




12/7/2005

Poema 50: CONSIDERANDO EN FRÍO, IMPARCIALMENTE, de César Vallejo

escrito por @ 19:42. Archivado en 50 poemas del milenio
  

Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina…

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa…

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona…

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza…

Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su deseperación, al terminar su día atroz, borrándolo…

Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente…

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito…

Le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado…Emocionado…

(De Poemas humanos, 1939)




[gestionado con WordPress.]




Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez. (Gabriel García Márquez)

¿Quién soy?:

Cosas que nunca te dije:

La búsqueda:

Atrapado por su pasado:

Abril 2014
L M M J V S D
« May    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  
 

Grupo salvaje:

La terminal:

IBSN:

Agradecimientos:

Licencia para matar:


Toda esta bitácora, salvo lo que pertenece a terceras personas (ver licencia correspondiente) o que se indique expresamente lo contrario, se halla
bajo una licencia
Creative Commons.

También he creado una licencia ColorIURIS, para que cualquiera pueda usar los contenidos del blog, aceptando esta licencia:

Los visitantes:



Website analyzer

Los otros:

Enlázame:

Pincha en la imagen para más información.


Los dibujos de Ibai


Tablón de anuncios:

Las amistades peligrosas:

Más citas:

El coleccionista de huesos:

Quo Vadis?:

Me gusta:

Noticias:

Abre los ojos:

En defensa propia:

117 peticiones. 0.278 segundos