Diarreas mentales de un pendejo electrónico
VIVIR: es el secreto del éxito.
PENSAR: es la fuente del poder.
LEER: es el fundamento de la sabiduría.
AMAR: es el secreto de la juventud.
AMISTADES: son la fuente de la felicidad.
REÍR: ayuda a aliviar las cargas de la vida.
SOÑAR: ata el alma a las estrellas.
Apuesto lo que queráis a que muchos de vosotros (y vosotras) os habréis planteado la siguiente cuestión: ¿quién fue el insigne inventor del TANGA?
Investigando por ahí he sacado varios nombres y conclusiones, aunque todavía, no está del todo claro quién realmente es el padre de la criatura.
Antes de nada, vamos a remontarnos a los ancestros de esta prenda de vestir: podemos afirmar categóricamente que tangas siempre existieron a lo largo de la Historia de la Humanidad, en muchos casos, vestidos tanto por hombres como por mujeres. Los "taparrabos" eran empleados por muchos modelos artísticos no deseosos de mostrar sus "verguenzas" al pintor o escultor de turno. Los japoneses emplean el "fundoshi" como prenda tradicional, una tira de paño que enrollada de tal manera que su forma termina pareciéndose al taparrabos. Otras tribus usaban para sus mujeres un triángulo de arcilla unido por tres tiras de cuero o cuerdas.
A principios de los años '40 comienza una ola de censura y moralidad en los USA; es el conocido como "Código Hayes". Entre otras cosas, los puritanos intentaron cancelar los espectáculos de striptease, pero como les reulta imposible, intentan atajar el asunto dotando de cierta moralidad a las bailarinas al obligarlas a no mostrar ni sus pezones ni su pubis. Los empresarios logran eludir dichas propuestas gracias al uso por parte de las strippers de braguitas que dejaban al descubierto las nalgas y a unos pompones o borlas adheridas a sus pezones…así nace esta estética tan "kitsch"
. Podemos afirmar que el tanga tuvo unos orígenes erótico-festivos
.
Pero la auténtica historia y revolución comienza en los años '70 en Brasil . Existen muchas discrepancias sobre la autoría de esta prenda. Se cuenta que en 1972, una muchacha de Ipanema, Ines Mynseenn para atraer las miradas durante una fiesta playera decidió recortarse la parte trasera de su bikini. Sobra decir que consiguió su objetivo
. Al cabo de un mes, surgieron imitadoras que comenzaron a poblar las playas de Río luciendo "cortininha", nombre que recibió por aquel entonces este antecesor del tanga.
Es en 1974 cuando se fecha oficialmente el alumbramiento del tanga, aunque no está del todo claro quien fue su creador. Muchos afirman que fue el diseñador genovés Carlo Ficcardi
, mientras que otros sectores se decantan por el brasileño Ricardo Amato
. Amato tuvo la osadía de realizar una sesión fotográfica en la que su modelo, Rose di Prime, posaba en tanga. La publicación de estas fotografías causó gran revuelo, ya que por aquel entonces, Brasil atravesaba una dictadura, cuyo Gobierno, escandalizado decidió prohibir esta prenda en todas las playas
. Sin embargo, ni los arrestos ni las multas impidieron la invasión de "garotas" en tanga, ya que suponía un acto de rebeldía política
. Finalmente, en 1976 se levanta la prohibición.
En 1977, en la portada del Vogue (revista de moda) aparece una modelo en tanga.
En 1981, la compañía norteamericana Fredericks of Hollywood apuesta por el tanga dentro de su colección, creyendo en el futuro estético y comercial…pero sus ingresos son simbólicos. Denominada por los americanos como Thong, String o G-String, esta prenda recibe furiosas críticas: "será un rotundo fracaso; ninguna mujer decente se atrevería a ponérselo" le decían a Mellinger Frederick, que haciendo caso omiso, prosiguió con el negocio, e incluso se atrevió a coproducir películas como "Lío en Río", en la que aparece una jovencísima Demi Moore paseando su cuerpo por las playas cariocas cubierto por un pequeño tanga.
A pesar del poco tirón inicial, las ventas comienzan a incrementarse vertiginosamente a finales de los 90's. En 1998, Monica Lewinsky declara ante el fiscal que la líbido de Bill Clinton se despertó gracias a la visualización de su tanga; esto provoca que las ventas aumenten un 80%
.
La famosa compañía de lencería Victoria's Secret ayudó a dignificar esta prenda, dotándola de una imagen de refinamiento y glamour.
Sobre el origen etimológico, también hay varias discrepancias:
- nombre del puerto y ciudad de Tanzania.
- derivación de la voz portuguesa que denomina a la tribu Tapuya, oriunda de Brasil y que se viste con una prenda similar.
- procedente de un dialecto africano, el Kimbumdo, cuyo significado es "pañal".

En cierta ocasión se reunieron todos los dioses y decidieron crear al hombre y la mujer; planearon hacerlos a su imagen y semejanza, entonces uno de ellos dijo: “Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaremos creando nuevos dioses. Debemos quitarles algo, ¿pero qué les quitamos?”
Después de mucho pensar uno de ellos dijo: “Ya sé, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la encuentren jamás”.
Propuso el primero “Vamos a esconderla en la cima del monte mas alto del mundo”. A lo que inmediatamente repuso otro: “No, recuerda que les dimos fuerza; alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán dónde está”.
Luego propuso otro: “Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar”. Y otro contestó: “No, recuerda que les dimos inteligencia; alguna vez alguien va construir una máquina por la que pueda entrar y bajar y entonces la encontrará”.
Uno más dijo: “Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra”. Y le dijeron: “No, recuerda que les dimos inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad y serán iguales a nosotros”.
El último de ellos, que era un dios que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses, analizó en silencio cada una de ellas y entonces rompió el silencio y dijo: “Creo saber adónde ponerla para que realmente nunca la encuentren”. Todos voltearon asombrados y preguntaron al unísono: “¿Dónde?”. “La esconderemos dentro de ellos mismos. Estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán”. Todos estuvieron de acuerdo.
Desde entonces ha sido así: El hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo…


Otros enlaces:
La Biblia más antigua del mundo podrá ser leída en Internet
La ramera del Apocalipsis
El Concilio de Nicea

NO VERDAD LACRA IGLESIAS
-Sophie -prosiguió Langdon-, la tradición del Priorato de perpetuar el culto a la diosa se basa en la creencia de que, en los primeros tiempos del cristianismo, es decir, durante los albores de la Iglesia, sus representantes más poderosos "engañaron" al mundo, no le dijeron la verdad, y propagaron mentiras que devaluaron lo femenino y decantaron la balanza a favor de lo masculino.
Sophie seguía en silencio, observando aquellas palabras.
-El Priorato cree que Constantino y sus seguidores masculinos lograron con éxito que el mundo pasara del paganismo matriarcal al cristianismo patriarcal lanzando una campaña de propaganda que demonizaba lo sagrado femenino y erradicaba definitivamente a la diosa de la religión moderna.
La expresión de Sophie seguía siendo de duda.
-Mi abuelo me ha hecho venir hasta aquí para que encontrara esto. Debía estar intentando decirme algo más que eso.
Langdon entendía lo que Sophie quería decir. "Cree que se trata de otro código." Si en aquellas palabras había o no otro mensaje oculto, él no era capaz de verlo de momento. Su mente aún estaba atrapada en la absoluta claridad de la frase de Saunière.
"No verdad lacra iglesias", pensó. La lacra del cristianismo siempre había sido la mentira.
Nadie podía negar el enorme bien que la Iglesia moderna hacía en el atormentado mundo actual, pero no se podía obviar su historia de falsedades y violencia. Su brutal cruzada para "reeducar" a los paganos y a los practicantes del culto a lo femenino se extendió a lo largo de tres siglos, y empleó métodos tan eficaces como horribles.
La Inquisición publicó el libro que algunos consideran como la publicación más manchada de sangre de todos los tiempos: el Malleus Malleficarum -El martillo de las brujas-, mediante el que se adoctrinaba al mundo de "los peligros de las mujeres librepensadoras" e instruía al clero sobre cómo localizarlas, torturarlas y destruirlas. Entre las mujeres a las que la Iglesia consideraba "brujas" estaban las que tenían estudios, las sacerdotisas, las gitanas, las místicas, las amantes de la naturaleza, las que recogían hierbas medicinales, y "cualquier mujer sospechosamente interesada por el mundo natural". A las comadronas también las mataban por su práctica herética de aplicar conocimientos médicos para aliviar los dolores del parto -un sufrimiento que, para la Iglesia, era el justo castigo divino por haber comido Eva del fruto del Árbol de la Ciencia, originando así el pecado original. Durante trescientos años de caza de brujas, la Iglesia quemó en la hoguera nada menos que a cinco millones de mujeres.
La propaganda y el derramamiento de sangre habían surtido efecto.
El mundo de hoy era la prueba viva de ello.
Las mujeres, en otros tiempos consideradas la mitad esencial de la iluminación espiritual, estaban ausentes de los templos del mundo. No había rabinas judías, sacerdotisas católicas ni clérigas islámicas. El otrora sagrado acto del Hieros Gamos -la unión sexual natural entre hombre y mujer a través de la cual ambos se completaban espiritualmente- se había reinterpretado como acto vergonzante. Los hombres santos que en algún momento habían precisado de la unión sexual con sus equivalentes femeninos para alcanzar la comunión con Dios veían ahora sus impulsos sexuales naturales como obra del diablo, que colaboraba con su cómplice preferida… la mujer.
Ni siquiera la asociación femenina con el lado izquierdo iba a escapar de las difamaciones de la Iglesia. En varios países, la palabra izquierda, o siniestra, pasó a tener connotaciones muy negativas, mientras que la derecha pasó a simbolizar corrección, destreza y legalidad. Incluso en nuestros días, a las ideas radicales se las consideraba "de izquierdas", el pensamiento irracional estaba regido por el "hemisferio izquierdo" y de cualquier cosa mala se decía que era "siniestra".
Los días de la diosa habían terminado. El péndulo había oscilado. La Madre Tierra se había convertido en un mundo de hombres, y los dioses de la destrucción y de la guerra se estaban cobrando los servicios. El ego masculino llevaba dos milenios campando a sus anchas sin ningún contrapeso femenino. El Priorato de Sión creía que era esta erradicación de la divinidad femenina en la vida moderna la que había causado lo que los indios hopi americanos llamaban koyinisquatsi-"vida desequilibrada"-, una situación inestable marcada por guerras alimentadas por la testosterona, por una plétora de sociedades misóginas y por una creciente pérdida de respeto por la Madre Tierra.
[…]
Otros enlaces:
El proceso alquímico
Tradición Judeo-Cristiana
Guénon, Dante y la Tradición Hermética

El número Phi.
Langdon se dio la vuelta para contemplar la cara expectante de sus alumnos.
-¿Alguien puede decirme qué es este número?
Uno alto, estudiante de último curso de matemáticas, que se sentaba al fondo levantó la mano.
-Es el número Phi -dijo, pronunciando las consonantes como una efe.
-Muy bien, Stettner. Aquí os presento a Phi.
-Que no debe confundirse con pi -añadió Stettner con una sonrisa de suficiencia.
-El Phi -prosiguió Langdon-, uno coma seiscientos dieciocho, es un número muy importante para el arte. ¿Alguien sabría decirme por qué?
Stettner seguía en su papel de gracioso.
-¿Porque es muy bonito?
Todos se rieron.
-En realidad, Stettner, vuelve a tener razón. El Phi suele considerarse como el número más bello del universo. 
Las carcajadas cesaron al momento, y Stettner se incorporó, orgulloso.
Mientras cargaba el proyector con las diapositivas, explicó que el número Phi se derivaba de la Secuencia de Fibonacci, una progresión famosa no sólo porque la suma de los números precedentes equivalía al siguiente, sino porque los cocientes de los números precedentes poseían la sorprendente propiedad de tender a 1,618, es decir, al número Phi.
A pesar de los orígenes aparentemente místicos de Phi, prosiguió Langdon, el aspecto verdaderamente pasmoso de ese número era su papel básico en tanto que molde constructivo de la naturaleza. Las plantas, los animales e incluso los seres humanos poseían características dimensionales que se ajustaban con misteriosa exactitud a la razón de Phi a 1.
-La ubicuidad de Phi en la naturaleza -añadió Langdon apagando las luces- trasciende sin duda la casualidad, por lo que los antiguos creían que ese número había sido predeterminado por el Creador del Universo. Los primeros científicos bautizaron el uno coma seiscientos dieciocho como «La Divina Proporción».
-Un momento -dijo una alumna de la primera fila-. Yo estoy terminando biología y nunca he visto esa Divina Proporción en la naturaleza.
-¿Ah no? -respondió Langdon con una sonrisa burlona-. ¿Has estudiado alguna vez la relación entre machos y hembras en un panal de abejas?
-Sí, claro. Las hembras siempre son más.
-Exacto. ¿Y sabías que si divides el número de hembras por el de los machos de cualquier panal del mundo, siempre obtendrás el mismo número?
-¿Sí?
-Sí. El Phi.
La alumna ahogó una exclamación de asombro.
-No es posible.
-Sí es posible -contraatacó Langdon mientras proyectaba la diapositiva de un molusco espiral-. ¿Reconoces esto?
-Es un nautilo -dijo la alumna de biología-. Un molusco cefalópodo que se inyecta gas en su caparazón compartimentado para equilibrar su flotación.
-Correcto. ¿Y sabrías decirme cuál es la razón entre el diámetro de cada tramo de su espiral con el siguiente?
La joven miró indecisa los arcos concéntricos de aquel caparazón.
Langdon asintió.
-El número Phi. La Divina Proporción. Uno coma seiscientos dieciocho.
La alumna parecía maravillada.
Langdon proyectó la siguiente diapositiva, el primer plano de un girasol lleno de semillas.
-Las pipas de girasol crecen en espirales opuestos. ¿Alguien sabría decirme cuál es la razón entre el diámetro de cada rotación y el siguiente?
-¿Phi? -dijeron todos al unísono.
-Correcto. -Langdon empezó a pasar muy deprisa el resto de imágenes: pinas piñoneras, distribuciones de hojas en ramas, segmentaciones de insectos, ejemplos todos que se ajustaban con sorprendente fidelidad a la Divina Proporción.
-Esto es insólito -exclamó un alumno.
-Sí -dijo otro-. Pero ¿qué tiene que ver esto con el arte? 
-¡Aja!-intervino Langdon-. Me alegro de que alguien lo pregunte.
Proyectó otra diapositiva, de un pergamino amarillento en el que aparecía el famoso desnudo masculino de Leonardo da Vinci -El hombre de Vitrubio-, llamado así en honor a Marcus Vitrubius, el brillante arquitecto romano que ensalzó la Divina Proporción en su obra De Arquitectura.
-Nadie entendía mejor que Leonardo la estructura divina del cuerpo humano. Había llegado a exhumar cadáveres para medir las proporciones exactas de sus estructuras óseas. Fue el primero en demostrar que el cuerpo humano está formado literalmente de bloques constructivos cuya razón es siempre igual a Phi.
Los alumnos le dedicaron una mirada escéptica.
-¿No me creéis? -les retó Langdon-. Pues la próxima vez que os duchéis, llevaros un metro al baño.
A un par de integrantes del equipo de fútbol se les escapó una risa nerviosa.
-No sólo vosotros, cachas inseguros -cortó Langdon-, sino todos. Chicos y chicas. Intentadlo. Medid la distancia entre el suelo y la parte 79 más alta de la cabeza. Y divididla luego entre la distancia que hay entre el ombligo y el suelo. ¿No adivináis qué número os va a dar?
-¡No será el Phi! -exclamó uno de los deportistas, incrédulo.
-Pues sí, el Phi. Uno coma seiscientos dieciocho. ¿Queréis otro ejemplo? Medíos la distancia entre el hombro y las puntas de los dedos y divididla por la distancia entre el codo y la punta de los dedos. Otra vez Phi. ¿Otro más? La distancia entre la cadera y el suelo dividida por la distancia entre la rodilla y el suelo. Otra vez Phi. Las articulaciones de manos y de pies. Las divisiones vertebrales. Phi, Phi, Phi. Amigos y amigas, todos vosotros sois tributos andantes a la Divina Proporción.
[…]
Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.
“Señor, esta noche te pido algo especial: que me conviertas en televisor. Quiero ocupar su lugar, para poder vivir lo que el vive en mi casa.
Tener un lugar especial para mi y reunir a todos los miembros de la familia a mi alrededor.
Ser el centro de atención al que todos quieren escuchar, sin ser interrumpido ni cuestionado.
Que me tengan en cuenta cuando hablo y crean todo lo que digo.
Sentir un cuidado esmerado e inmediato cuando algo en mi no vaya bien.
Tener la compañía de mi papá cuando llega a casa aunque venga cansado del trabajo.
Que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida en lugar de ignorarme.
Que mis hermanos se peleen para estar conmigo y divertirlos a todos aunque a veces no les diga nada.
Vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar algunos momentos a mi lado.
Señor, no te pido mucho. Todo esto es lo que recibe un simple televisor, pero yo no”.MANUELA FERNÁNDEZ
Había una vez un niño que tenía muy mal carácter. Un día su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma debía clavar un clavo en la cerca de atrás de la casa. El primer día el niño clavó 37 clavos en la cerca, pero poco a poco fue calmándose porque descubrió que era mucho más fácil controlar su carácter que clavar los clavos en la cerca.
Finalmente llegó el día en que el muchacho no perdió la calma para nada y se lo dijo a su padre. Entonces el padre sugirió al hijo que por cada día que controlara su carácter debía sacar un clavo de la cerca. Los días pasaron y el joven pudo finalmente decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca. El padre llevó de la mano a su hijo a la cerca de atrás y le dijo:
- Mira hijo, has hecho bien, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca. Ya la cerca nunca será la misma de antes. Cuando dices o haces cosas con coraje, dejas una cicatriz como este agujero en la cerca. Es como meterle un cuchillo a alguien, que, aunque lo vuelvas a sacar, la herida ya quedó hecha. No importa cuántas veces pidas perdón, la herida está allí; y una herida física es igual de grave que una herida verbal.
Los amigos y nuestros seres queridos son verdaderas joyas a quienes hay que valorar. Ellos te sonreirán y te animarán a mejorar. Te escucharán, compartirán una palabra de aliento y siempre tendrán su corazón abierto para recibirte. Demuéstrales siempre a estas personas cuánto los quieres.
Esta historia la tenía guardada desde hace tiempo, preparada para publicar pero, entre unas cosas y otras se iba retrasando. TheCurry me la devolvió a la mente al recomendarme una historia interesante en otra bitácora, sin saber que era la misma. La bitácora es muy interesante, con unas fotos magníficas, así que podéis echarle un vistazo. Lástima que hace tiempo que no se actualiza.

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El talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia. (Francisco Umbral)
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