Diarreas mentales de un pendejo electrónico
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Entré a las 17:30 y, entre la preparación y eso, nos pondríamos manos a la obra sobre las 18:00, terminando a las 20:55. La verdad es que al final ya estaba un poco hartito, pero estoy satisfecho del resultado. El dibujo original que vi no era así, yo pedí que me hiciera el pentáculo y creo que está mucho mejor. Lo malo es que ahora hay que estar cuidándolo de continuo durante 15 días. Pero, en fin, que sarna con gusto no pica ![]()
Laura Schlessinger es una conocida locutora de radio de los Estados Unidos que tiene un programa en el que da consejos en directo a los oyentes que llaman por teléfono. Saltó la polémica, y más cuando se mezclan temas de religión y homosexualidad, donde cada persona interpreta lo que dice Dios y la Biblia de una manera distinta, cuando la presentadora atacó a los homosexuales. Esta locutora dijo que la homosexualidad es una abominación, ya que así lo indica la Biblia en el Levítico, versículos 18:22, y, por lo tanto, no puede ser consentida bajo ninguna circunstancia.
Lo que a continuación transcribimos es una carta abierta dirigida a la Dra. Laura escrita por un residente en los Estados Unidos, que fue hecha pública en Internet.Querida Dra. Laura: Gracias por dedicar tantos esfuerzos a educar a la gente en la Ley de Dios. Yo mismo he aprendido muchísimo de su programa de radio e intento compartir mis conocimientos con todas las personas con las que me es posible. Por ejemplo, cuando alguien intenta defender el estilo de vida homosexual me limito tan sólo a recordarle que el Levítico, en sus versículos 18:22, establece claramente que la homosexualidad es una abominación. Punto final. De todas formas, necesito algún consejo adicional de su parte respecto a algunas otras leyes bíblicas en concreto y cómo cumplirlas:
a) Cuando quemo un toro en el altar como sacrificio sé que emite un olor que es agradable para el Señor (Lev 1:9). El problema está en mis vecinos. Argumentan que el olor no es agradable para ellos. ¿Debería castigarlos? ¿Cómo?
b) Me gustaría vender a mi hermana como esclava, tal y como sanciona el Éxodo, 21:7. En los tiempos que vivimos, ¿qué precio piensa que sería el más adecuado?
c) Sé que no estoy autorizado a tener contacto con ninguna mujer mientras esté en su periodo de impureza menstrual (Lev 15:19-24).El problema que se me plantea es el siguiente: ¿cómo puedo saber si lo están o no? He intentado preguntarlo, pero bastantes mujeres se sienten ofendidas.
d) El Levítico, 25:44, establece que puedo poseer esclavos, tanto varones como hembras, mientras sean adquiridos en naciones vecinas. Un amigo mío asegura que esto es aplicable a los mejicanos, pero no a los canadienses. ¿Me podría aclarar este punto? ¿Por qué no puedo poseer canadienses?
e) Tengo un vecino que insiste en trabajar en el Sabat. El Éxodo, 35:2, claramente establece que ha de recibir la pena de muerte. ¿Estoy moralmente obligado a matarlo yo mismo? ¿Me podría apañar usted este tema de alguna manera?
f) Un amigo mío mantiene que aunque comer marisco es una abominación (Lev 11:10), es una abominación menor que la homosexualidad. Yo no lo entiendo. ¿Podría usted aclararme este punto?
g) En el Levítico, 21:20, se establece que uno no puede acercarse al altar de Dios si tiene un defecto en la vista. He de confesar que necesito gafas para leer. ¿Mi agudeza visual tiene que ser del 100%? ¿Se puede relajar un poco esta condición?
h) La mayoría de mis amigos (varones) llevan el pelo arreglado y bien cortado, incluso en la zona de las sienes a pesar de que esto está expresamente prohibido por el Levítico, 19:27. ¿Cómo han de morir?
i) Sé gracias al Levítico, 11:6-8, que tocar la piel de un cerdo muerto me convierte en impuro. Así y todo, ¿puedo continuar jugando al fútbol si me pongo guantes?
j) Mi tío tiene una granja. Incumple lo que se dice en el Levítico, 19:19, ya que planta dos cultivos distintos en el mismo campo, y también lo incumple su mujer, ya que lleva prendas hechas de dos tipos de tejido diferentes (algodón y poliéster). Él, además, se pasa el día maldiciendo y blasfemando. ¿Es realmente necesario llevar a cabo el engorroso procedimiento de reunir a todos los habitantes del pueblo para lapidarlos? (Lev 24:10-16). ¿No podríamos sencillamente quemarlos vivos en una reunión familiar privada, como se hace con la gente que duerme con sus parientes políticos? (Lev 20:14).
Sé que usted ha estudiado estos asuntos con gran profundidad, así que confío plenamente en su ayuda. Gracias de nuevo por recordarnos que la palabra de Dios es eterna e inmutable
Esta misma carta abunda mucho en Internet, como aquí o aquí, aunque yo la encontré en su día en apostatando que es gerundio.
La escena de "El ala oeste de la Casa Blanca" a que me refiero la tenéis a continuación, e imagino que se inspirarían en el caso de la doctora Laura. Bajo él tenéis el diálogo de la escena, ligeramente modificada para que concuerde exactamente, que me encontré en un blog.
"- Me gusta su programa. Me gusta cuando dice cosas como que la homosexualidad es abominable.
- Yo no digo que la homosexualidad sea abominable, señor Presidente. Lo dice la Biblia.
- Si, cierto. En Levítico.
- 18:22
- ¡Capítulo y versículo! Quiero hacerle un par de preguntas aprovechando que está aquí. Me interesaría vender a mi hija como esclava, tal como lo aprueba el Exodo: 21:7. Está en el segundo de carrera, habla italiano fluidamente y quita la mesa cuando le toca. ¿Cuál cree que sería un buen precio? Mientras se lo piensa le haré otra pregunta. Mi jefe de gabinete, Leo McGarry, insiste en trabajar en domingo. El Éxodo dice que quien trabaje el séptimo día debe morir. ¿Estoy moralmente obligado a matarle yo mismo o debo llamar a la policía? Ahora otra muy importante porque hay muchos fanáticos del deporte en la ciudad. Tocar la piel de un cerdo muerto lo convierte a uno en impuro: Levítico 11:7. ¿Si prometen llevar guantes pueden los del Washington Redskins seguir jugando al futbol? ¿Y los del Notredamme? ¿Y los del Westpoint? ¿Cree usted que todo el pueblo tiene que reunirse para apedrear a mi hermano John por plantar diferentes cosechas, una al lado de la otra? ¿Tengo que quemar a mi madre en una reunión familiar por llevar vestidos hechos de dos hilos diferentes? Piense en esas preguntas, ¿eh?.
¡Ah, otra cosa! Puede que usted haya confundido esta con una de sus reuniones mensuales con estrechos de mente, pero aquí cuando el presidente está de pie, nadie está sentado".
Y leeros El pequeño monstruo de la doctora Laura, resulta muy interesante.


En la final individual masculina de tenis de las últimas olimpiadas, a Fernando González le dejó el recogepelotas de fondo tres pelotas sobre la raqueta, tirando una de ellas al suelo inmediatamente. Al momento apareció una cuarta pelota, con lo que volvían a sumar tres, y, tras examinarlas todas, desechó una de ellas.
¿Qué necesidad había de una cuarta pelota si acababa de desechar una ya? ¿Qué necesidad hay de tres pelotas si solo se quedan dos? ¿Qué criterio siguen para desechar una de ellas si deben de ser todas idénticas? ¿Acaso la que desechan es eliminada del partido o se la vuelven a dar más tarde, con lo que al final acabarán jugando con ella? Y si acaban jugando con ella, ¿qué necesidad hay de desecharla anteriormente? ¿Qué hace buena a una pelota que antes no lo era? Y si acaba siendo buena, ¿no es suficiente con darles dos?
En fin que esta ha sido mi duda existencial de este verano
Esto del tenis es un misterio…
Bueno, pues ya tengo esto preparado para compartirlo con el universo, o por lo menos con el mundo mundial. Ya he subido las fotos de mis últimas vacaciones en Talaván. Pinchando en la foto se accede a los álbumes públicos. Hay algunos privados que, como siempre, el que quiera verlos no tiene más que pedirlos.
No ha habido nada especial, salvo una ruta que hicimos en la Garganta de los Infiernos, hasta "Los Pilones", cerca del pueblo de Cabezuela del Valle. Es una ruta corta, de unas 3 horas ida y vuelta, andando por el monte y donde se llega al río Jerte y se pueden ver unas formaciones rocosas un tanto curiosas. Hay mucha información en Internet, así que sobra lo que yo pueda contar y el que quiera, que eche un vistazo a los enlaces.
También fuimos un día a Coria, que tiene un centro histórico bastante majoy un río con unos chiringuitos donde se come estupendamente.

Enlaces:
Reserva Natural: Garganta de los Infiernos
La Garganta de los Infiernos
Garganta de los Infiernos
Garganta de los Infiernos
Los Pilones
Reserva Natural Garganta de los Infiernos
Jerte Rural - Lugares de interés
Coria en Tagzania
Puente de al-Qunaytarat (Alconetar)
Restos Puente Romano de Alconetar


Nota:
Abjuró formalmente de la fe católica el día 11 de julio de 2008
Lo que creo es que han de anotar que no consiento en que se usen mis datos absolutamente para nada, así que estoy todavía investigando, aunque creo que ya podemos considerarnos ateos oficiales ![]()
El Cuento de los Peluches Cálidos
A Warm Fuzzy Tale
Claude Steiner
Traducción: M. Rosa Buixaderas.
Corrección: ummo
Érase una vez una pareja feliz llamados Tim y Maggie que tenían dos hijos, cuyos nombres eran John y Lucy. Para comprender lo felices que eran, es necesario conocer en la situación en que vivían.
En aquellos días, al nacer, todo el mundo recibía una pequeña y suave Bolsa de Peluches Cálidos. Cualquiera podía sacar de su bolsa un Peluche Cálido y dárselo a otra persona. Había una gran demanda de Peluches Cálidos, porque todos los que recibían el regalo, sentían un calorcillo por todo el cuerpo. Los que no conseguían obtener suficientes Peluches Cálidos corrían el peligro de coger una enfermedad que causaba que se les encogiera la espalda e incluso con peligro de muerte.
En aquellos días era fácil conseguir Peluches Cálidos. Si alguien deseaba tener uno, solo tenía que decirte: "Quisiera tener un Peluche", y enseguida sacabas de tu bolsa un Peluche tan pequeño como la mano de una niñita. Tan pronto el Peluche veía la luz del día, sonreía y se transformaba en un gran y afelpado Peluche Cálido. Al colocarlo en la espalda, en la cabeza o en el regazo de la persona, se acurrucaba y se derretía encima de la piel, produciendo una sensación de bienestar en todo el cuerpo. Unos a otros se pedían los Peluches y, como eran gratuitos, no había ninguna dificultad en conseguir los suficientes. Al haber muchos, todos eran felices porque la mayor parte del tiempo sentían calor y suavidad.
Un día, una bruja mala se enojó mucho al ver que todo el mundo era feliz y nadie le compraba sus pócimas y ungüentos. La bruja, que era muy astuta, imaginó un plan perverso. Una hermosa mañana, mientras Maggie estaba jugando con su hija, la bruja se deslizó junto a Tim y le susurró al oído:
"Tim, mira la cantidad de Peluches que Maggie le está dando a Lucy. ¡De continuar así, no le va a quedar ninguno para ti!"
Tim quedó sorprendido. Se volvió hacia la bruja y le dijo:
"¿Quieres decir que no encontraremos siempre un Peluche en nuestra bolsa cada vez que lo abramos?"
Y la bruja contestó:
"Así es, tan pronto se acaben, ya no tendrás más."
Dicho esto, se marchó volando montada en su escoba, riendo a carcajadas.
Tim tomó muy en serio lo que la bruja le había dicho y empezó a fijarse cada vez que Maggie regalaba un Peluche a alguien. En realidad, estaba muy preocupado, porque le gustaban mucho los Peluches de Maggie y no quería quedarse sin ellos. Pensaba que no era justo que Maggie diera todos sus Peluches a los niños o a otras personas. Así es que empezó a quejarse cada vez que veía a Maggie dándolos a otros y, como Maggie le quería mucho, dejó de dar los Peluches a otros y los reservó para él.
Los niños vieron lo que estaba pasando y no tardaron en pensar que no estaba bien regalar Peluches Cálidos cada vez que se los pedían o les venía en gana darlos. Ellos también se volvieron conservadores de Peluches. Observaron a sus padres de cerca y, tan pronto vieron que uno de ellos daba demasiados Peluches a otros, empezaron a protestar. A pesar de que cuando los buscaban siempre los encontraban en la bolsa, poco a poco se fueron convirtiendo en unos tacaños. La gente pronto se dio cuenta de la escasez de Peluches y empezó a sentir la falta de calor. Algunas personas empezaron a sufrir de encogimiento de sus espaldas e incluso murieron a causa de la escasez. Cada vez acudía más gente a comprar, a pesar de su ineficacia, las pócimas y los ungüentos de la bruja.
El hecho es que la situación iba empeorando. La bruja mala, que observaba todo lo que estaba pasando, en realidad no quería que la gente muriera (puesto que los muertos no compran pócimas ni ungüentos), por lo tanto, imaginó otro plan. A todos les dio una bolsa semejante a la Bolsa de Peluche, salvo que esta era fría en vez de cálida. Dentro de la bolsa de la bruja había Espinosos Fríos. Con estos Espinosos Fríos la gente no se sentía arropada y suave, sino fría y pinchosa. Por otro lado estos Espinosos Fríos mejoraban la enfermedad de la espalda. Por lo tanto, a partir de aquel momento, cuando alguien decía: "Quiero un Peluche Cálido", la gente, preocupada por la escasez, contestaba: "No puedo dártelo pero, ¿quieres un Espinoso Frío?"
Algunas personas se reunían con la esperanza de conseguir un Peluche, pero al final acababan intercambiando Espinosos. Como consecuencia de ello, aunque no murieran muchas personas a causa de la escasez, se sentían infelices, frías y llenas de pinchos.
Desde que la bruja llegó, la situación se fue complicando, ya que la escasez de Peluches iba en aumento y, aunque habían sido tan gratuitos como el aire, pronto se convirtieron en algo extraordinariamente valioso. Ello fue la causa de que la gente hiciera cualquier cosa para conseguirlos. Antes de que la bruja llegara, la gente solía reunirse en grupos de tres, cuatro o cinco, sin importarle quién daba a quién los Peluches Cálidos. Después de su llegada, las personas formaron parejas y reservaron los Peluches exclusivamente para uno y otro. Las que, olvidándose de si mismas, daban un Peluche a alguien, no tardaron en sentirse culpables porque sabían que su pareja tomaría a mal la falta de un Peluche. Y las que no podían encontrar a un compañero generoso, tenían que trabajar mucho para ganar el dinero que les permitiría comprarlos.
Hubo gente que, al hacerse popular, conseguían grandes cantidades de Peluches Cálidos sin tener que devolverlos. Luego los vendían a los que no eran populares para que pudieran sobrevivir.
Sucedió también que alguna gente tomaba Espinosos Fríos, que eran abundantes y gratuitos, los cubrían de pelusa blanca y los hacían pasar por Peluches Cálidos. Estas falsificaciones eran, en realidad, Peluches Plásticos que causaron todavía más problemas. Por ejemplo, dos personas se reunían e intercambiaban cantidades de Peluches de Plástico, y se suponía que tenían que estar contentos; sin embargo no era así. Como pensaban que habían intercambiado Peluches Cálidos, les desconcertaba sentirse fríos y pinchosos, ya que no se habían dado cuenta que lo que habían intercambiado eran, en realidad, Peluches de Plástico.
Por consiguiente, la situación era catastrófica y todo empezó con la llegada de la bruja, quien hizo creer a todos que el día menos pensado abrirían su Bolsa de Peluches y no encontrarían nada.
Pasado un tiempo, llegó a este infeliz lugar una joven mujer de anchas caderas, nacida bajo el signo de Acuario. Al parecer, no sabía nada acerca de la bruja y no le preocupaba quedarse sin Peluches. Los daba gratuitamente, incluso cuando no se los pedían. La llamaban la Mujer de las Caderas y la censuraban por meter en la cabeza de los niños la idea de que si se quedaban sin Peluches no debían preocuparse. Los niños estaban encantados y a gusto con ella, y empezaron a dar Peluches cuando les venía en gana.
Los adultos, muy preocupados, decidieron promulgar una ley para proteger a los niños del despilfarro de Peluches Cálidos. Esta ley consideraba que dar Peluches de manera imprudente, sin tener licencia para ello, era un delito penal. No obstante, a muchos niños no pareció importarles y, a pesar de la ley, continuaron dándose Peluches cuando les apetecía hacerlo o cuando se los pedían. Como eran muchos, muchos niños, tantos como los adultos, daba la impresión de que se saldrían con la suya.
A partir de ahora no se sabe lo que va a pasar. ¿Podrán los adultos poner coto a la imprudencia de los niños por la fuerza de la ley? ¿Se unirán los adultos a la Mujer de las Caderas y a los niños para correr el riesgo de que haya siempre tantos Peluches como sean necesarios? ¿Recordarán aquellos días, a los que los niños quieren volver, en que los Peluches Cálidos eran abundantes porque todo el mundo los daba gratuitamente?
La lucha se desplegó sobre todo el país y probablemente ocurre justo donde tu vives. Si tú quieres, y espero que así sea, tú puedes unirte dando y pidiendo Peluches libremente y siendo lo mas cariñoso y sano posible.
© 1969 Claude Steiner
Hace pocos días descubrí este cuento y no recuerdo cómo lo encontré. El caso es que he buscado en Internet y hay algunos sitios que lo tienen, pero no se comenta nada acerca de él. Porque no sé exactamente a qué se refiere. Cuando me he puesto a leerlo hubiera jurado que se refería a las descargas de Internet, a la cultura gratis y a la filosofía del compartir del P2P. Pero al llegar al final he visto que fue escrito en 1969, así que es imposible que se refiera a eso. ¿O acaso era premonitorio?
El caso es que el cuento está bien, por eso lo pongo aquí.
En fin, si alguien sabe de qué va la cosa…
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Al lado de la dificultad está la facilidad. (Mahoma)

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