Diarreas mentales de un pendejo electrónico
En el primero de sus largos miles
De hexámetros de bronce invoca el griego
A la ardua musa o a un arcano fuego
Para cantar a la cólera de Aquiles.
Sabía que otro -un Dios- es el que hiere
De brusca luz nuestra labor oscura;
Siglos después diría la Escritura
Que el Espíritu sopla donde quiere.
La cabal herramienta a su elegido
Da el despiadado dios que no se nombra:
A Milton las paredes de la sombra,
El destierro a Cervantes y el olvido.
Suyo es lo que perdura en la memoria
Del tiempo secular. Nuestra la escoria.

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Todos somos lo bastante fuertes para soportar las penas ajenas. (La Rochefoucauld)


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Domingo, 12 de Febrero del año 2006 a las 22:01
Hace unos dias acompañé a mi hija a la biblioteca a “reponer” y me dio por Borges
Así que, me pillas con El libro de arena en la mano y Ficciones esperando.
Será que nos han tendido un cable para conectarnos? o va a ser wi fi…
Martes, 14 de Febrero del año 2006 a las 0:54
Sí, va a se WiFi, ahora que está de moda