Diarreas mentales de un pendejo electrónico
Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencia,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.Tú lloras debajo de tu llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

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¿Conoces esa mirada que tienen las mujeres cuando quieren sexo contigo? Yo tampoco. (Steve Martin)


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