Diarreas mentales de un pendejo electrónico
No ha sido tan complicado como pensaba. Creía que el Vicario General me lo iba a poner más difícil, que me iba a preguntar los motivos de mi decisión y ya tenía los argumentos masticados, pensando argumentar solo mi condición de ateo para tomar la decisión de apostatar, puesto que mis otras razones no le iban a gustar lo más mínimo y prefería no tener que hablar de ellas.
Pero no me ha soltado siquiera un discurso paternalista, muy propio de los religiosos; tan solo me ha dicho que imagina que sé las consecuencias de mi decisión, que no podré ser padrino de bodas o bautizos y que el día que me muera (ha deseado que tarde mucho en llegar) no podré tener un funeral católico. Luego ha añadido que si algún día cambio de opinión tendrán los brazos abiertos para acogerme de nuevo. Finalmente, me han hecho firmar una declaración de abandono de la fe católica, donde dice textualmente:
DECLARA:
Que renuncia formalmente a la fe a la que se adhirió por el bautismo y que no quiere ser considerado en adelante como miembro de la Iglesia Católica.
Nada más. Y ahí daba por terminada nuestra pequeña reunión.
Como ya estaba puesto sobre aviso, tal y como leí en la página de Pepe Rodríguez, en su apartado "Proceso", le he dicho que espero recibir en unos días una carta informándome de que se ha hecho anotación en los libros de bautismo del acto. Me ha dicho que no es necesario, que con el documento que hemos firmado es suficiente. Pero ese documento no significa nada salvo mi renuncia a la fe católica, un documento inconcreto que no me hace apóstata formal. Así que le he dicho que debo recibir una carta comunicándome que se ha hecho efectiva la apostasía en los libros de bautismo y le he pedido que, por favor, me la manden. Esa carta es lo único que tiene validez, lo único que me garantiza que se me excluye de la iglesia católica.
También le he preguntado acerca de lo que comenté sobre la entrega de ficheros a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Me ha dicho que lo desconoce en absoluto, que es la primera noticia que tiene y que no cree que sea cierto. No he querido insistir, así que lo he dejado correr y me daré por satisfecho con que me borres de los listados de aquí.
Lo malo de todo esto es mi tía. Lo lamento por ella, pues mis tíos son religiosos y no creo que les haga mucha gracia, así que me gustaría que no se enteraran. Pero uno ha de ser consecuente con sus creencias y no podemos pertenecer al mismo club de católicos siéndolo ellos y yo no, ¿verdad?
Y ahora, a esperar los 10 días de rigor.
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La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices. (Albert Einstein)


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Viernes, 11 de Julio del año 2008 a las 12:57
Sábado, 12 de Julio del año 2008 a las 3:24
Hola,
Es curioso, me gustaría saber que se siente no creer en nada, ya que el solo hecho de no creer en nada es si es creer en algo. Es verdad que la iglesia no ha hecho las cosas muy bien, pero has leído la biblia y te ha parecido mal? Por ejemplo los 10 mandamientos hay alguno que pienses que no deba estar? cual de ellos haces y esta bien? Toma en cuenta que como todo esta sujeto a interpretaciones y si no crees en dios o en “algo” esta bien alguno de esos mandamientos y cual esta mal?
Te escribo con gran interés de conocer como piensas.
Saludos.
Sábado, 12 de Julio del año 2008 a las 21:10
Gracias, txolobo, y bienvenido, Daniel.
Daniel, voy a dar por sentado que eres católico; si no es así, por favor, discúlpame. Creo que eres católico porque hablas igual que todos ellos cuando oyen hablar a un ateo, pidiendo explicaciones de por qué no creen que exista un dios.
No me conoces, o eso creo yo, pero a poco que leas por aquí verás que soy muy aficionado a las citas. Las citas son un arma de doble filo, pues tantas hay en un sentido como en su opuesto, y cada cual muestra las que le convienen. Pero todas se pueden argumentar, algunas con más fortuna que otras. Así que te voy a dejar un par de ellas:
“No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencia, están basadas en una enraizada necesidad de creer.” (Carl Sagan)
“El hecho que un creyente pueda ser más feliz que un escéptico es tan cierto como decir que el borracho es más feliz que el hombre sobrio.” (George Bernard Shaw)
Tomando la primera como base, admito que todo lo que te pueda decir aquí no va a servir absolutamente para nada, y de ello hay pruebas en este mismo blog. Pero soy como el pez que muerde el anzuelo una y otra vez a pesar de que sabe lo que va a ocurrir. Pero nunca he dudado en enzarzarme en una discusión de este tipo, esperando que resulte un buen debate, aun sabiendo que ni uno ni otro vamos a cambiar de parecer.
La segunda cita es consecuencia de que percibo en el fondo de tu demanda que eres feliz siendo católico y preguntas como si por el hecho de yo no serlo no pudiera ser feliz.
Y una vez puesta la introducción paso al asunto en cuestión. Me preguntas qué se siente al no creer en nada, como si hubiera que sentir algo. ¿Qué se siente al respirar? ¿Qué se siente al pensar? Nada, no se siente nada porque nada hay que sentir. Ningún dios ha de llenar un vacío porque no tengo vacíos que hayan de ser llenados. Mi vida está plena de circunstancias que la llenan, como mi familia, mis amigos, mi trabajo, mis lecturas, mi cine, mi música, mis viajes e, incluso, mi Internet. No hay espacio para ningún dios, no hay necesidad de ello.
¿Que si he leído la Biblia? No, no la he leído, pero puedes estar seguro de que es una de las lecturas que tengo pendientes, aunque yo la leeré con otros ojos que los tuyos. Pero en este mundo occidental en que vivimos, donde el catolicismo es la religión dominante, queramos o no, tras siglos de imposición forzada, es imposible no haber leído muchos pasajes de ella. ¿Y tú, te la has leído? Sí, imagino que me dirás que sí, pero ¿te la has leído bien, analizando sus textos en lugar de creer a pies juntillas lo que dice? ¿Interpretas lo que dice la Biblia o la interpretas según el catecismo creado por la Iglesia Católica, libro con el que se adoctrina al creyente?
Si te has leído bien la Biblia, convendrás conmigo en que es un compendio de irregularidades y contradicciones, un libro donde abundan las mentiras y falsedades. Puedes ver muchas de ellas por ti mismo si te lees “Mentiras fundamentales de la Iglesia católica” y vas cotejando lo que ahí se dice con la propia Biblia. ¿Cómo puedo yo sentirme parte de una organización, lo que hagas tú me es indiferente, que dice basarse en unas escrituras supuestamente sagradas y que han modificado a su antojo para su propia conveniencia?
¿Conoces los 10 mandamientos? ¿A qué mandamientos te refieres, a los originales del Deuteronomio o a los modificados del Catecismo, incluyendo los de la Santa Madre Iglesia? Si has leído la Biblia y conoces los 10 mandamientos sabrás qué ha ocurrido con el segundo, porque yo no soy capaz de averiguarlo:
¿Quizá ha desaparecido porque está en contra de los propios fundamentos de la Iglesia? Somos muchos los que pensamos que fue eliminado por la propia Iglesia católica, pues, de existir, habría que derruir todos los templos donde vais a adorar a esas imágenes de santos, vírgenes y cristos que la propia Biblia prohíbe.
¿Y el noveno, “No consentirás pensamientos ni deseos impuros“? ¿De dónde sale? Porque en la Biblia no soy capaz de encontrarlo, no figura en el Deuteronomio, pues de “No darás testimonio falso contra tu prójimo.“, el noveno mandamiento en la Biblia pero el octavo según la Iglesia católica, pasa a “No desearás la mujer de tu prójimo, no codiciarás su casa, su campo, su siervo o su sierva, su buey o su asno: nada que sea de tu prójimo.“, el décimo en ambos casos. ¿Y el noveno según la Iglesia católica? ¿Es un invento posterior de la propia Iglesia?
Me preguntas sobre los mandamientos y voy a responderte sobre los originales del Deuteronomio y luego puntualizaré algo sobre el mandamiento surgido de la nada. Pero antes de eso déjame decirte una cosa: Yo no necesito mandamientos para ser una buena persona, sé lo que está bien y lo que está mal y no necesito que ninguna sagrada escritura me lo diga, no necesito una serie de mandamientos que, por definición, son unas reglas estrictas que hay que seguir, me obliguen a actuar de un cierto modo. Si vosotros los cristianos, católicos, judíos, musulmanes o cualquier otro credo que tengáis, necesitáis de ellos, me parece muy bien. Pero no pretendáis que todos los hayamos de seguir a pies juntillas.
1.- No habrá para ti otros dioses delante de mí.
3.- No tomarás en falso el nombre de Yahvéh tu Dios, porque Yahvéh no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.
Sobre el primero y el tercero no tengo nada que decir, ni a favor ni en contra. Como podrás suponer, al no creer que exista ningún dios, el primero no tiene razón de ser y el tercero me es absolutamente indiferente.
2.- No te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto. Porque yo, Yahvéh tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, y tengo misericordia por mil generaciones con los que me aman y guardan mis mandamientos.
El segundo del Deuteronomio también me es indiferente, pues no adoro imágenes ni me inclino ante ellas, pero pienso que vosotros sí habríais de seguirlo pues es parte de ellos, pero ninguno lo seguís y continuáis adorando imágenes, que no dejan de ser objetos de papel o trozos de madera adornados con oro y joyas, todo al contrario de lo que dicen las escrituras, que os llevan al éxtasis cada vez que las sacáis a pasear.
4.- Guardarás el día del sábado para santificarlo, como te lo ha mandado Yahvéh tu Dios. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día de descanso para Yahvéh tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguna de tus bestias, ni el forastero que habita en tu ciudad; de modo que puedan descansar, como tú, tu siervo, y tu sierva. Acuérdate de que fuiste esclavo en el país de Egipto y de que Yahvéh tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso Yahvéh tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso Yahvéh tu Dios te ha mandado guardar el día del sábado.
El cuarto no puedo seguirlo. Trabajo a turnos, 14 días seguidos, sábados y domingo incluidos, y después descanso 7 días, de lunes a domingo. ¿Debo cambiarme de trabajo y buscar uno que me dé fiesta solo el sábado? Porque es el sábado el día de descanso según la Biblia, no el domingo como se inventó posteriormente la Iglesia católica. Este texto está sacado textualmente, palabra por palabra, de la “Biblia de Jerusalén” del año 1971, de la editorial Desclée de Brouwer, que tengo delante ahora mismo, la misma Biblia que he tenido desde hace muchos años. Aclaro este punto por si a alguien se le ocurre decirme que en la Biblia no se dice nada del sábado, sino que se habla del “día de reposo”, para que se sepa que en la Biblia de Jerusalén más conocida en este país se habla específicamente del sábado.
Y llegado a este punto aclaro que todos los mandamientos que he transcrito aquí del Deuteronomio son textuales de la Biblia de Jerusalén a que me refiero.
5.- Honra a tu padre y a tu madre, como te lo ha mandado Yahvéh tu Dios, para que se prolonguen tus días y seas feliz en el suelo que Yahvéh tu Dios te da.
Lamentablemente, este mandamiento no puedo seguirlo. Ese mismo dios en el que tú crees y en el que también creía mi madre, llamó a mi madre a su lado cuando tenía 52 años, apenas media vida. 16 años después, ese mismo dios, en el que mi padre apenas creía, le castigó duramente, haciéndole sufrir con un cáncer de esófago que le asfixió hasta morir, sin apenas dolor gracias a los sedantes, para que pudiera acudir a su lado. Como ves, no tengo padre ni madre a los que poder honrar. Pero puedes estar seguro de que, tanto en vida como mucho más después de su muerte, nunca he dejado de honrarles. Pero no necesito ningún mandamiento para ello.
6.- No matarás.
Sin comentarios. Nunca he matado a nadie ni creo que lo haga nunca, salvo para defender mi vida o la de mi familia. Pero esto sería un delito, no un incumplimiento de un mandamiento.
7.- No cometerás adulterio.
Nunca he cometido adulterio, ni creo que lo haga jamás. Yo he sufrido el engaño de mi pareja y sé muy bien lo que duele. Pero este mandamiento es curioso. Este es el mandamiento textual del Deuteronomio, pero la Iglesia católica lo transformó en ” No cometerás actos impuros”, lo que transforma todo acto sexual, incluso dentro del matrimonio, en un pecado. Sí, la Iglesia dice que son pecado pero, como verás, para la Biblia no. Así que, cuando puedo, hago el amor con mi mujer y, puedes estar seguro de ello, disfruto enormemente. ¿Actos impuros? Sí, son impuros para un católico, pero me dan un gustirrinín…
8.- No robarás.
Lo confieso: cuando era pequeño robé un par de veces, aunque me pillaron y cumplí mi penitencia. También robé en la cartera de mi madre algunas veces y también tuve mi castigo en forma de cinturón. Pero hace muchos años que no robo nada, así que podemos decir que este mandamiento lo cumplo. Pero, al igual que el sexto, es una ley que se pena con prisión su incumplimiento.
9.- No darás testimonio falso contra tu prójimo.
La verdad, nunca he mentido acerca de nadie, no me parece correcto, así que también podemos decir que lo cumplo. Pero esto, al igual que el sexto y el octavo, sería un delito, así que supongo que lo cumplo, además de porque es lo justo y correcto, por miedo a verme en prisión.
10.- No desearás la mujer de tu prójimo, no codiciarás su casa, su campo, su siervo o su sierva, su buey o su asno: nada que sea de tu prójimo.
Verás, creo que alguna vez he dicho que lo único que envidio de la gente es la capacidad de palabra que tienen algunas personas; lo demás, todo es efímero y puede ser objeto de mercadeo. Pero reconozco que a la mujer del prójimo me gusta admirarla, la que es digna de admirar, por supuesto, pero no la deseo para mí, cada cual que aguante su vela, como yo aguanto la mía.
No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
¿Y el noveno del catecismo, de dónde salió? ¿Es una extensión del sexto del catecismo, “No cometerás actos impuros“? ¿Había necesidad de prohibir primero los actos y luego hasta los pensamientos y deseos? ¿Hasta tal punto pretende manipular y controlar la Iglesia católica a sus fieles que les han de decir lo que han de pensar o no? Lo siento, este no pienso cumplirlo jamás, pues mis pensamientos y deseos rebosan esa clase de impureza por todas partes.
Bien, pues así es como pienso. No espero convencerte de nada, así como espero que tampoco tú trates de convencerme a mí. Tan solo te pido que respetes mis creencias como yo respeto las tuyas, y valores el tiempo que te he dedicado.
Y déjame que ponga una última cita:
Sábado, 12 de Julio del año 2008 a las 23:35
Bueno… yo venía a darte la enhorabuena, ummo, pero me das miedo…
Para Daniel: lee la trilogía de Alvin Maker (O. Scott Card) y verás, de forma muy sencilla, cómo con la palabrería adecuada, la biblia se vuelve contra el más cristiano de los cristianos para hacerle servidor de los infiernos.
Saludos!
PS: hmmm… Respecto al 10º mandamiento expuesto en el comentario anterior, añado: “pero si tu mujer no te da hijos, vé a pedírselos a tu sierva, eh, no te cortes, que es mandato divino”
Domingo, 13 de Julio del año 2008 a las 7:14
Bueno, Kiraya, creo que ya me conoces lo suficiente como para que no tenga que darte miedo, ¿no? Aun así, gracias por la enhorabuena
La saga de Alvin Maker no la conocía, pero ya he empezado a ponerle remedio y la pongo en lista de espera para mis próximas lecturas. Por cierto, ya no es una trilogía, sino una saga (no existe la palabra “hexalogía” y no sé si hay un vocablo que la defina) compuesta por seis libros y dicen que se espera un séptimo.
Domingo, 13 de Julio del año 2008 a las 14:21
Yo también paso por aquí a darte la Enhorabuena!
Hoy eres apóstata y te felicito. Si mañana decides bautizarte en alguna iglesia, también te voy a felicitar. En ningún caso es el hecho en sí, se trata de actuar conforme nuestro albedrío, que es libre y esa es la única fe auténtica, la libertad.
Lunes, 14 de Julio del año 2008 a las 12:03
6!
qué bárbaro!
Y yo sin enterarme… xD
Es obvio que se espera un séptimo, ¡no puedes tratar la historia del 7º hijo de un 7º hijo en seis libros!
Para el caso, el primero es el que importa, es donde se cuece toda la tergiversación bíblica.
Hola Morgh!
Saludos generales
Lunes, 14 de Julio del año 2008 a las 17:51
Buenas Ummo
Lo primero es decirte que felicidades por esto, hay que ser consecuentes con lo que uno cree y quiere, no con lo que se nos impone desde diferentes sitios.
Pero hay una cosa con la que no estoy de acuerdo contigo, y lo expresas tanto en el post como en una de las contestaciones que pones despues. No puedes generalizar y meter en el mismo saco a todos los catolicos (o de la religion que seas). Que un 10% 15, o 60% de la población catolica sea de una manera no puedes decir que todos lo son. Cada persona es un mundo, y la fe (o no fe) de cada uno, es un mundo.
Un saludo
Lunes, 14 de Julio del año 2008 a las 21:07
Bueno, pues gracias a todos por las felicitaciones, aunque todavía es pronto. Solo soy apóstata, pero sigo siendo católico hasta que no me llegue la carta confirmando la baja de los libros, que es lo que pretendo conseguir.
Morghana, veo que me entiendes perfectamente
Nodles, tienes razón, quizá me expresé mal y he metido a todos los católicos en el mismo saco y no debería. Lo que debí especificar es que me refería a los católicos practicantes, a los que sienten profundamente la religión y la viven a diario. Me he encontrado con bastantes de esos y la gran mayoría de ellos actúan así, tratando de convencerte de que están en posesión de la verdad y queriendo hacerte ver lo equivocado de tu proceder.